viernes, 2 de agosto de 2013

NARRACIÓN DEL DR. ALBERT MUÑOZ: ASÍ SALVÓ muchas VIDAS!!!



Estoy frente al Subdirector Médico del ISSSTE, en Morelos. Este cargo lo ha desempeñado Lorenzo Albert Muñoz Pérez desde 2007, Entonces lo conocí. Coadyuvó a que mi hijita tuviera a mi nietecita en el Hospital de Urgencias del ISSSTE, en Cuernavaca.

Ahora voy acompañado por ellas y le da gusto al afable médico ver a una niñita linda que ayudó a traer a este atribulado mundo.

 Ha ce un  par  de meses operó a Aliz  de heridas  profundas que le había  causado yb pelafustá nn asaltante  que se introdujo con un pistola en la mano al garage  de nuestro domicilio para robarnos y quitarnos  la vida. Aliz valientemente  se enfrentó  a este canalla, pero el  delincuente le pegó en la cabeza y en el rostro con la cacha de esa temenda pistola. 
De  inmediato nos atendió. Bajamos  a una clínica  adjunta  al edificio administrativo  del ISSSTE
en Cuernavaca, pidió el instrumental quirúrgico y en cuestión de minutos había restaurado la carita  de mi querida hija. 

Yo le he pedido a este cirujano especializado en cardiología (habiendo hecho el curso especial de la UNAM en el Instituto Nacional de Cardiología) que me relate alguna de las proezas que me han dicho ha llevado a cabo en diversos campos de la cirugía.

Con su característica llaneza y sin hacerse de rogar, me cuenta lo que transcribo a continuación, respetando la forma simple y clara del cirujano Muñoz:

--- Este es el caso de una señora cuyos parientes me llamaron desesperadamente para que me hiciera cargo de una intervención quirúrgica muy complicada que parecía terminar en tragedia.

Le encargaron al esposo que me llamara. Es mi vecino en el rumbo de Cuernavaca donde vivo.  Casi no le conocía pero él sabía que trabajaba  en el ISSSTE. Esto que le platico sucedió hace apenas un par de meses:

Me fui al hospital donde se encontraba la paciente, como a las nueve y media y llegue allá cerca del mediodía. Cuando llego pues estaba toda la familia destrozada porque a la paciente la habían empezado a operar en la mañana; más o menos a las ocho había empezado la cirugía porque le iban a cambiar toda la cadera por una prótesis; entonces uno de los tornillos terapéuticos que se fijarían  en la cadera lesionó una arteria porque los vasos (en  un paciente normal pues están separados de los huesos), en la paciente estaban muy cerquitas unos de los  otros; ella se encontraba de ladito y se lastimo al meter el tornillo  que desafortunadamente se  introdujo en la arteria, (y quedo como cuando a una llanta se le mete un tornillo,  que a veces no se poncha si no se queda ahí haciendo presión y cuando lo sacan se le va el aire), entonces así estaba la señora de cuarenta y tantos años; como estaba  de lado fue al voltearla, para despertarla, que se lastimo, pero como había perdido mucha sangre le estaban pasando una transfusión; entonces al voltearla,  inmediatamente se puso mal la señora, se le bajó la presión y la doctora pensó que se le estaba haciendo una afilaxia por el cambio de sangre.

Entonces la suspendió y le empezó a dar medicamentos para la afilaxia pero la paciente seguía muy mal y yo pensé que algo más tenia porque también se estaba poniendo muy pálida, de hecho ya la habían despertado y le habían quitado el tubo y así la tuvieron que volver a dormir y le hicieron un ultrasonido en el abdomen de urgencia y vieron que estaba lleno de sangre.

Entonces, me contó el equipo médico que le atendía que  así fue que la abrieron y vieron que estaba lesionada la arteria; tanto sangró y había muchísima sangre en el quirófano. Imagínesde: le pasaron 16 paquetes de sangre, que son aproximadamente ocho litros de sangre, o sea el doble de su volumen circular; obviamente estaba muy grave, no pudieron cohibir el sangrado,  a pesar de que le pusieron muchas compresas sobre la parte quirúrgica,

Y cuando yo llegué, le pusieron un medicamento que se llama factor siete.  Le pusieran dos o tres ámpulas. Eso, les dije,  va a ayudar a que cohiba un poco el sangrado, pues éste es un medicamento que hace que los trombos se hagan muy fuertes y hacen un coágulo tan potente que tapa cualquier hoyo.   Entonces, aceptaron mis instrucciones y   se lo pusieron de inmediato,

Cuando yo llegué a la terapia intensiva me identifiqué apropiadamente con uno de los doctores estaban ahí, y que parecía el director del equipo. Le dije:

--- Los familiares me están contratando para ser el médico de la paciente y quiero saber cómo está. La familia pues está muy molesta porque aparte de que el médico que la operó se fue, ó sea nada más la sacó del quirófano  y se fue a su casa. Aparte,  cuando le hablaban telefónicamente, se le oía voz de borracho.  Eso yo lo confirmé, pero  le dije a la familia, de todos modos,  que localizaran al médico porque tenía que estar ahí, Después de todo fue él quien la operó.  Es el médico responsable y la paciente está muy grave.

Bueno,  yo entro a la terapia intensiva y veo  a la paciente que está como muerta, se veía moribunda, y uno de los que estaban ahí, ya me contó el caso: me dijo  todo lo que pasó y cómo estaban las cosas: Tenían datos de muerte cerebral; está sangrando muchísimo; sigue sangrando y pues la estamos dejando en esas condiciones, En efecto,  tenía como siete compresas sobre el abdomen llenas de sangre y también todos los drenajes y tras  revisarla neurológicamente , les dije:

-- La voy a operar.

Eso, a pesar de que ya tenía muerte cerebral.  No había mucho que hacer,…

 Así
había salido del quirófano . Eso pasa cuando se sangra mucho.

Entonces con ese diagnóstico,  los familiares estaban muy poco dispuestos a tomar una decisión a fortiori: pues había  que decidir, si intervenidría otra vez: porque de todos modos se iba a morir del sangrado y, además.  Insisto, ya tenía declarada la muerte cerebral.



Junté al personal médico y les dije:

 ---Tienen que ponerse las pilas porque sus familiares son gente muy  poderosa y porque como se dieron las cosas y considerando que el doctor responsable no está y  ya están planeando meterlo a la cárcel.

 Entonces yo pedí  hablar telefónicamente con él y le dije:

--- Doctor tiene que venir;  aquí están todos los demás doctores, (porque no fue el único que intervino), y estamos planeando qué hacer con la paciente porque está muy grave…

 Al ratito llegó el medico, porque vivía cerca y me di cuenta que no estaba borracho, como todos creíamos,  sino que explicó que  tiempo atrás le dio una embolia y quedo chueco de la boca y caminaba de lado, y eso hacía que hablara así medio raro, y como ya está grande dice que se cansó mucho y se fue a su casa a reponerse de la operación,

Y ya todos reunidos les dije que había que operarla de nuevo para detener el sangrado, porque ya llevaba  16 transfusiones.

 HABRÁ QUE CONSIDERAR QUE por cada una se inflama todo el cuerpo y se produce  shock – Resulta difícil,  después,  reponerse a eso y también ya tenía daño cerebral.  Así las cosas, los demás doctores no querían operarla.

--Pero, lo siento porque yo ya soy el encargado de la paciente y vamos a operarla.

 Uno de los doctores  se molestó  y se fue. Les dije a todos los demás que los que quisieran se quedarán.

Lo primero que hice fue congelarla, principalmente la cabeza, para que no se inflamara más el cerebro.  

Es una técnica que me dio un médico de Estados Unidos:  a este tipo de pacientes hay que congelarlos.

 Y tras ello la metimos a operar y sí,  tenía varios lugares de sangrado y los tapamos. Eran,  principalmente,  de tipo coágulos; perdió todas las plaquetas, todo el plasma y esos elementos sanguíneos normalmente no vienen en los productos sanguíneos, entonces seguía sangrado, y así la metimos varias veces a quirófano hasta que dejo de sangrar.

Como al segundo o tercer día ya no estaba sangrando, y entonces  les dije a sus familiares que si tenía muerte cerebral ya no tenía caso que yo siguiera operando.

 --- Entonces lo que voy hacer es quitar todos los medicamentos que pudieran influir en un diagnostico neurológico, con el propósito de que recobre la conciencia- Veremos  cómo despierta, si acaso…

Entonces yo paré todos los medicamentos en la mañana. Eran como las diez y ya como a la una de la tarde me comunicó  una de las enfermeras:

--- Doctor,  ya está moviendo un pie.

 Y yo revisé las pupilas y ya empezaban a responder pero muy poquito y esperé..,  y cuando volví a revisar ya estaba todavía más reactiva al menos del  lado  izquierdo y del otro pues ya  iba igual,  muy despacito,  y como a las dos horas ya las dos pupilas estaban respondiendo y ahora sí, le hablé fuerte al oído y puse mi mano en su mano y le dije:

--- A ver, apriétame mi mano fuerte, muy fuerte.

 Y yo sentía el movimiento en mi mano pero muy débil.  Casi no se movía, y yo le gritaba cada vez  más fuerte y a cada orden se movía su manita más y en eso sentí el jaloncito en mi mano, y yo me dije:

---  Esta señora no está muerta y subí corriendo a hablarle a su familia y les dije: ----- Su familiar no tiene muerte cerebral…  Y ellos se sorprendieron  y lloraron.

A mí nunca se me va olvidar cómo el esposo reaccionó con tanta alegría; lloró, me abrazó, y pues ellos ya estaban con la idea de que ella tenía muerte cerebral porque todos los doctores le decían lo mismo.

Y pues como fue pasando el tiempo, la paciente empezó a recuperar movimiento en cada parte de su cuerpo, ó sea no tenía ni un daño cerebral, tenía movilidad, sensibilidad, me reconoció a mí, reconoció a su esposo, escribió en un papel, bueno y para entonces ya había pasado la prueba más difícil que era, según mi entender,  que haya despertado bien.

 Pero ahora tenía que responder igualmente a tantas transfusiones de sangre pues ya para ese entonces llevaba alrededor de cien.

 Si con tres o cuatro ya están mal los pacientes,  ahora con un centenar , pues lo más probable, pensé:  esta señora se va a hacer pedazos,  va a tronar, y estábamos ahí con ella haciendo todo lo posible para que no dejara de respirar ya que además,  se esperaba que hubiera daño en los pulmones.

 Pero no fue así, la señora empezó a recuperarse plenamente y yo tuve la satisfacción de haber contribuido a salvarle la vida.






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