Estoy frente al Subdirector Médico del ISSSTE, en Morelos. Este cargo lo ha desempeñado Lorenzo Albert Muñoz Pérez desde 2007, Entonces lo conocí. Coadyuvó a que mi hijita tuviera a mi nietecita en el Hospital de Urgencias del ISSSTE, en Cuernavaca.
Ahora voy
acompañado por ellas y le da gusto al afable médico ver a una niñita linda que
ayudó a traer a este atribulado mundo.
Ha ce un par de meses operó a Aliz de heridas profundas que le había causado yb pelafustá nn asaltante que se introdujo con un pistola en la mano al garage de nuestro domicilio para robarnos y quitarnos la vida. Aliz valientemente se enfrentó a este canalla, pero el delincuente le pegó en la cabeza y en el rostro con la cacha de esa temenda pistola.
De inmediato nos atendió. Bajamos a una clínica adjunta al edificio administrativo del ISSSTE
en Cuernavaca, pidió el instrumental quirúrgico y en cuestión de minutos había restaurado la carita de mi querida hija.
Yo le he pedido a este cirujano especializado en cardiología (habiendo hecho el curso especial de la UNAM en el Instituto Nacional de Cardiología) que me relate alguna de las proezas que me han dicho ha llevado a cabo en diversos campos de la cirugía.
en Cuernavaca, pidió el instrumental quirúrgico y en cuestión de minutos había restaurado la carita de mi querida hija.
Yo le he pedido a este cirujano especializado en cardiología (habiendo hecho el curso especial de la UNAM en el Instituto Nacional de Cardiología) que me relate alguna de las proezas que me han dicho ha llevado a cabo en diversos campos de la cirugía.
Con su
característica llaneza y sin hacerse de rogar, me cuenta lo que transcribo a
continuación, respetando la forma simple y clara del cirujano Muñoz:
--- Este es el
caso de una señora cuyos parientes me llamaron desesperadamente para que me
hiciera cargo de una intervención quirúrgica muy complicada que parecía
terminar en tragedia.
Le encargaron al
esposo que me llamara. Es mi vecino en el rumbo de Cuernavaca donde vivo. Casi no le conocía pero él sabía que
trabajaba en el ISSSTE. Esto que le
platico sucedió hace apenas un par de meses:
Me fui al
hospital donde se encontraba la paciente, como a las nueve y media y llegue
allá cerca del mediodía. Cuando llego pues estaba toda la familia destrozada
porque a la paciente la habían empezado a operar en la mañana; más o menos a
las ocho había empezado la cirugía porque le iban a cambiar toda la cadera por
una prótesis; entonces uno de los tornillos terapéuticos que se fijarían en la cadera lesionó una arteria porque los
vasos (en un paciente normal pues están
separados de los huesos), en la paciente estaban muy cerquitas unos de los otros; ella se encontraba de ladito y se lastimo
al meter el tornillo que
desafortunadamente se introdujo en la
arteria, (y quedo como cuando a una llanta se le mete un tornillo, que a veces no se poncha si no se queda ahí
haciendo presión y cuando lo sacan se le va el aire), entonces así estaba la
señora de cuarenta y tantos años; como estaba
de lado fue al voltearla, para despertarla, que se lastimo, pero como
había perdido mucha sangre le estaban pasando una transfusión; entonces al
voltearla, inmediatamente se puso mal la
señora, se le bajó la presión y la doctora pensó que se le estaba haciendo una
afilaxia por el cambio de sangre.
Entonces la
suspendió y le empezó a dar medicamentos para la afilaxia pero la paciente
seguía muy mal y yo pensé que algo más tenia porque también se estaba poniendo
muy pálida, de hecho ya la habían despertado y le habían quitado el tubo y así
la tuvieron que volver a dormir y le hicieron un ultrasonido en el abdomen de
urgencia y vieron que estaba lleno de sangre.
Entonces, me
contó el equipo médico que le atendía que así fue que la abrieron y vieron que estaba
lesionada la arteria; tanto sangró y había muchísima sangre en el quirófano.
Imagínesde: le pasaron 16 paquetes de sangre, que son aproximadamente ocho
litros de sangre, o sea el doble de su volumen circular; obviamente estaba muy
grave, no pudieron cohibir el sangrado, a pesar de que le pusieron muchas compresas
sobre la parte quirúrgica,
Y cuando yo llegué,
le pusieron un medicamento que se llama factor
siete. Le pusieran dos o tres
ámpulas. Eso, les dije, va a ayudar a
que cohiba un poco el sangrado, pues éste es un medicamento que hace que los
trombos se hagan muy fuertes y hacen un coágulo tan potente que tapa cualquier hoyo. Entonces, aceptaron mis instrucciones y se lo
pusieron de inmediato,
Cuando yo llegué
a la terapia intensiva me identifiqué apropiadamente con uno de los doctores
estaban ahí, y que parecía el director del equipo. Le dije:
--- Los
familiares me están contratando para ser el médico de la paciente y quiero
saber cómo está. La familia pues está muy molesta porque aparte de que el
médico que la operó se fue, ó sea nada más la sacó del quirófano y se fue a su casa. Aparte, cuando le hablaban telefónicamente, se le oía voz
de borracho. Eso yo lo confirmé, pero le dije a la familia, de todos modos, que localizaran al médico porque tenía que
estar ahí, Después de todo fue él quien la operó. Es el médico responsable y la paciente está
muy grave.
Bueno, yo entro a la terapia intensiva y veo a la paciente que está como muerta, se veía
moribunda, y uno de los que estaban ahí, ya me contó el caso: me dijo todo lo que pasó y cómo estaban las cosas: Tenían
datos de muerte cerebral; está sangrando muchísimo; sigue sangrando y pues la
estamos dejando en esas condiciones, En efecto, tenía como siete compresas sobre el abdomen
llenas de sangre y también todos los drenajes y tras revisarla neurológicamente , les dije:
-- La voy a
operar.
Eso, a pesar de
que ya tenía muerte cerebral. No había
mucho que hacer,…
Así
había salido del quirófano . Eso pasa cuando se sangra mucho.
había salido del quirófano . Eso pasa cuando se sangra mucho.
Entonces con ese
diagnóstico, los familiares estaban muy
poco dispuestos a tomar una decisión a
fortiori: pues había que decidir, si
intervenidría otra vez: porque de todos modos se iba a morir del sangrado y,
además. Insisto, ya tenía declarada la muerte
cerebral.
Junté al personal
médico y les dije:
---Tienen que ponerse las pilas porque sus
familiares son gente muy poderosa y
porque como se dieron las cosas y considerando que el doctor responsable no
está y ya están pla
neando meterlo a la
cárcel.
neando meterlo a la
cárcel.
Entonces yo pedí hablar telefónicamente con él y le dije:
--- Doctor tiene
que venir; aquí están todos los demás
doctores, (porque no fue el único que intervino), y estamos planeando qué hacer
con la paciente porque está muy grave…
Al ratito llegó el medico, porque vivía cerca
y me di cuenta que no estaba borracho, como todos creíamos, sino que explicó que tiempo atrás le dio una embolia y quedo chueco
de la boca y caminaba de lado, y eso hacía que hablara así medio raro, y como
ya está grande dice que se cansó mucho y se fue a su casa a reponerse de la
operación,
Y ya todos
reunidos les dije que había que operarla de nuevo para detener el sangrado,
porque ya llevaba 16 transfusiones.
HABRÁ QUE CONSIDERAR QUE por cada una se
inflama todo el cuerpo y se produce shock – Resulta difícil, después, reponerse a eso y también ya tenía daño
cerebral. Así las cosas, los demás
doctores no querían operarla.
--Pero, lo siento
porque yo ya soy el encargado de la paciente y vamos a operarla.
Uno de los doctores se molestó y se fue. Les dije a todos los demás que los
que quisieran se quedarán.
Lo primero que
hice fue congelarla, principalmente la cabeza, para que no se inflamara más el
cerebro.
Es una técnica
que me dio un médico de Estados Unidos:
a este tipo de pacientes hay que congelarlos.
Y tras ello la metimos a operar y sí, tenía varios lugares de sangrado y los tapamos.
Eran, principalmente, de tipo coágulos; perdió todas las plaquetas,
todo el plasma y esos elementos sanguíneos normalmente no vienen en los
productos sanguíneos, entonces seguía sangrado, y así la metimos varias veces a
quirófano hasta que dejo de sangrar.
Como al segundo o
tercer día ya no estaba sangrando, y entonces les dije a sus familiares que si tenía muerte
cerebral ya no tenía caso que yo siguiera operando.
--- Entonces lo que voy hacer es quitar todos
los medicamentos que pudieran influir en un diagnostico neurológico, con el
propósito de que recobre la conciencia- Veremos
cómo despierta, si acaso…
Entonces yo paré
todos los medicamentos en la mañana. Eran como las diez y ya como a la una de
la tarde me comunicó una de las
enfermeras:
--- Doctor, ya está moviendo un pie.
Y yo revisé las pupilas y ya empezaban a responder
pero muy poquito y esperé.., y cuando volví
a revisar ya estaba todavía más reactiva al menos del lado
izquierdo y del otro pues ya iba
igual, muy despacito, y como a las dos horas ya las dos pupilas
estaban respondiendo y ahora sí, le hablé fuerte al oído y puse mi mano en su
mano y le dije:
--- A ver, apriétame
mi mano fuerte, muy fuerte.
Y yo sentía el movimiento en mi mano pero muy
débil. Casi no se movía, y yo le gritaba
cada vez más fuerte y a cada orden se
movía su manita más y en eso sentí el jaloncito en mi mano, y yo me dije:
--- Esta señora no está muerta y subí corriendo a
hablarle a su familia y les dije: ----- Su familiar no tiene muerte cerebral… Y ellos se sorprendieron y lloraron.
A mí nunca se me
va olvidar cómo el esposo reaccionó con tanta alegría; lloró, me abrazó, y pues
ellos ya estaban con la idea de que ella tenía muerte cerebral porque todos los
doctores le decían lo mismo.
Y pues como fue
pasando el tiempo, la paciente empezó a recuperar movimiento en cada parte de
su cuerpo, ó sea no tenía ni un daño cerebral, tenía movilidad, sensibilidad,
me reconoció a mí, reconoció a su esposo, escribió en un papel, bueno y para
entonces ya había pasado la prueba más difícil que era, según mi entender, que haya despertado bien.
Pero ahora tenía que responder igualmente a
tantas transfusiones de sangre pues ya para ese entonces llevaba alrededor de cien.
Si con tres o cuatro ya están mal los
pacientes, ahora con un centenar , pues
lo más probable, pensé: esta señora se
va a hacer pedazos, va a tronar, y
estábamos ahí con ella haciendo todo lo posible para que no dejara de respirar
ya que además, se esperaba que hubiera
daño en los pulmones.

Pero no fue así, la señora empezó a
recuperarse plenamente y yo tuve la satisfacción de haber contribuido a
salvarle la vida.
















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